¿Son víctimas los países de la zona euro de sus deudas públicas?

Italia

En contestación a la crisis de las “subprimes”, los estados de los países avanzados se han endeudado para apoyar a su sistema bancario y financiar políticas contra-cíclicas destinadas a evitar la depresión.

El empeoramiento de los déficits presupuestarios y del nivel de endeudamiento público ha situado a las deudas soberanas de Europa bajo el foco de la atención pública.

A continuación le ofrecemos las conclusiones que, acerca de este tema, hemos extraído de la última Conferencia sobre Riesgo País de Coface en París.

La zona euro está enferma por sus errores de diagnóstico…

Refiriéndose a los problemas propios de la Unión Europea, Patrick Artus (Director de Investigación y Estudios de Natixis) se lamentó del error de diagnóstico realizado sobre la crisis de la zona euro. A sus ojos, conviene diferenciar las crisis de solvencia, como la de Grecia, de las crisis de liquidez, como las que sufren España o Italia. Contrariamente a las políticas desarrolladas hasta ahora por las instituciones multilaterales, Patrick Artus preconiza una reestructuración de la deuda griega y la aportación de una ayuda financiera coyuntural a España e Italia. En su opinión, la financiación por los bancos de los países que se enfrentan a una crisis de solvencia constituye una respuesta inadecuada, así como la exclusión de algunos países de la zona euro. Puesto que la eficacia de una devaluación, inevitable en dicho escenario, implica la existencia de una industria nacional, que pueda sacar provecho de la mejora de su competitividad en precios. Sin embargo, la debilidad de la industria griega convertiría esta solución en contraproducente. Grecia, cuyas importaciones son 2,5 veces superiores a sus exportaciones, se enfrentaría entonces a un fuerte aumento de la inflación importada.

… y por no haber completado la unión monetaria.

Tras recordar que no se pueden olvidar los orígenes de la crisis, surgida en 2007 de la deriva de las “subprimes” en Estados Unidos, Max Otte (founder of IFVE Institut für Vermögensentwicklung GmbH & professor at the Karl Franzens university of Graz) destacó que la economía de la Unión Europea está “mucho más sana” que la de Estados Unidos. Luego explicó algunos de los defectos del euro: el euro adolece de un “mal diseño” en la medida en que no puede apoyarse en una política presupuestaria común; la convergencia de las primas de riesgo soberano entre los países miembros ha sido el símbolo de una unidad económica aparente, tras la cual persisten profundas divergencias en términos de estructura de producción y de competitividad entre el núcleo y la periferia de la zona euro. En resumen, la crisis de la deuda soberana es el reflejo de un proyecto de unión monetaria inacabado y restablece una jerarquía entre los países miembros, hasta ahora ocultada.

A este respecto, Grecia constituye un país test para la Unión Europea, a pesar de su escaso peso, en términos de PIB, dentro de la zona euro: el primero en haber sufrido una desconfianza brutal por parte de los inversores, el primero en reestructurar su deuda, quizás el primero en incurrir en suspensión de pagos. Nicolas A. Vernicos (President of the International Chamber of Commerce-Hellas) mencionó que Grecia constituye simplemente un laboratorio para la Unión Europea. Le permite probar sus políticas económicas, así como ofrece a los economistas la posibilidad de probar la eficacia de sus teorías, especialmente sobre el estallido del euro y una salida de Grecia de la zona euro no deseada por la mayoría de los griegos. También menciona el círculo vicioso vinculado a los desequilibrios de la zona euro, siendo los déficits de la balanza corriente de los unos (países del Sur de Europa) consecuencia de los excedentes de los otros (países del Norte).

También menciona el ejemplo del presupuesto de defensa griego (6,5% del PIB) considerado excesivo pero cuyos gastos, dedicados particularmente a proteger las fronteras exteriores de la Unión, permiten que otros países de la zona euro le vendan… el material militar. 

Por su parte, Jean-Louis Bourlanges (profesor del Instituto de Ciencias Políticas de París,  Sciences Po) rechazó la mezquina visión del diagnóstico propuesto por Alemania sobre la crisis de la zona euro. Sin refutar la necesidad de reducir los gastos públicos, Jean-Louis Bourlanges insiste en la dimensión estructural de la crisis. La problemática presupuestaria no debe hacer que la zona euro oculte su principal vulnerabilidad, a saber los diferenciales de competitividad entre sus países miembros. Según él, el progresivo aumento de los costes unitarios del trabajo en la Europa del Sur ha recortado progresivamente las capacidades de reembolso de los países que hoy se encuentran en el meollo de la crisis de la deuda soberana.

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