Análisis de Riesgo País: Turquía

Turquia2Riesgos de aterrizaje forzoso, tras un período de crecimiento muy fuerte

La economía turca registró un sólido crecimiento del 7,4% interanual en el primer trimestre de 2018, sustentada principalmente por el consumo y la inversión privada, y en parte por el gasto público. En 2016, la economía turca sufrió una serie de crisis, tales como la tentativa fallida de golpe de estado, una aguda depreciación de la lira y graves problemas de seguridad externos e internos. En 2017, con el fin de contrarestar los efectos negativos de estas crisis en la economía, las autoridades introdujeron una serie de medidas de estímulo que han impulsado el consumo privado y la inversión. No obstante, el fuerte crecimiento resultante ha exacerbado los desequilibrios preexistentes, provocando una inflación de dos dígitos, una aguda devaluación de la lira turca y una expansión del déficit por cuenta corriente. En mayo de 2018, el Banco Central convocó una reunión de urgencia en la que elevó el tipo de interés de la « ventana de liquidez » a largo plazo en 300 puntos básicos, al 16,5%, aumentándola nuevamente en 125 puntos básicos hasta alcanzar el 17,75%, en junio de 2018.

Probablemente, este endurecimiento afectará a la demanda interna, que a su vez, tendrá un impacto sobre los resultados de los sectores orientados al mercado doméstico. El ritmo del crecimiento podría desacelerarse debido a la debilidad de la moneda y a la caída del poder adquisitivo ocasionada por la elevada inflación.

A comienzos de 2017, el Gobierno introdujo una medida anticíclica con el fin de apoyar la actividad económica, aumentando los Fondos de Garantías de Crédito (FGC) para facilitar el acceso a la financiación de las pequeñas y medianas empresas. Los fondos se han aumentado a 250.000 millones de liras. En 2018, los fondos se incrementaron en 55.000 millones de liras suplementarios para impulsar las exportaciones y las inversiones. Durante los cuatro primeros meses de 2018, las exportaciones turcas aumentaron un 8,6% respecto al mismo período del año anterior. No obstante, dado que las exportaciones dependen de las materias primas importadas, las importaciones se dispararon un 20,8 % durante el mismo período y el déficit comercial aumentó un 56,2 %, alcanzando los 27.400 millones de dólares. La tasa de cobertura de las importaciones por las exportaciones cayó al 66,7 % entre enero y abril de 2018, frente al 74,3 % del año anterior. Además, el aumento de los precios energéticos también se suma a la factura de importaciones del país. Este mayor déficit comercial se traduce en un aumento del déficit por cuenta corriente, que alcanzaba los 55.400 millones de dólares a 12 meses en marzo de 2018.

A corto plazo, el riesgo principal para la economía turca, fuertemente dependiente de las importaciones, radica en una depreciación continua de la lira. La deuda a corto plazo del sector privado no financiero, denominada en divisas, se elevó a 50.500 millones de dólares en el primer trimestre de 2018. Cualquier debilidad adicional de la lira turca aumentaría, a su vez, la carga de la deuda y el coste de las materias primas importadas para el sector manufacturero. El entorno inflacionista actual sugiere que los tipos de interés permanecerán a niveles muy elevados (en torno a 19% para los préstamos comerciales e individuales) durante cierto tiempo. Los costes de la financiación aumentarán nuevamente, debido a nuevas subidas de los tipos por parte del Banco Central para combatir la debilidad de la moneda y las presiones inflacionistas. Es probable que este escenario deteriore la liquidez de las empresas turcas, que sufren una subcapitalización estructural crónica.

Déficits gemelos: una preocupación

La política fiscal se ha vuelto más expansionista debido a las reducciones impositivas temporales, el desarrollo de los servicios públicos y el apoyo al empleo. Las medidas de estímulo fuera de balance representan un riesgo de aumento del endeudamiento, si el Estado debe asumir sus obligaciones, mayormente ligadas a las garantías públicas otorgadas en el marco de los proyectos de Colaboración Público-Privada (PPP). Aunque el carácter expansionista de la política fiscal debería disminuir progresivamente en 2018, el déficit podría continuar siendo elevado hasta las elecciones locales de marzo de 2019. Los ingresos fiscales se basan, en gran medida, en el consumo interno, por lo que una desaceleración económica y/o un consumo interno más débil reduciría, consecuentemente, los ingresos públicos. A pesar de todo esto, las cuentas públicas permanecen saneadas.

Favoreciendo los préstamos bancarios, el programa estatal FGC ha impulsado el ratio préstamo/depósito del sector bancario al 121% a partir de mayo de 2018. No obstante, dados los limitados ahorros internos, la economía turca depende en gran medida de la financiación externa. Si bien es probable que el incremento de la factura energética aumente el déficit por cuenta corriente, la falta de ahorro estructural continuará siendo el talón de Aquiles de la economía en los próximos años. La dependencia de los flujos entrantes de capitales a corto plazo para la financiación del déficit por cuenta corriente expone al país a la volatilidad de los mercados. Las estrategias de austeridad monetaria de los grandes bancos centrales y el aumento de las tensiones regionales podrían reducir rápidamente la confianza de los inversores, lo que resultaría en una limitación de las inversiones extranjeras directas.

Disminución de la incertidumbre política tras las elecciones de junio de 2018

En abril de 2018, se llevaron a cabo las elecciones presidenciales y parlamentarias en Turquía. El líder del país desde 2002, Recep Tayyip Erdogan, se ha asegurado un nuevo mandato de cinco años con casi el 53 % de los votos. Ahora, el país va a cambiar de un sistema parlamentario a un sistema de presidencia ejecutiva. En las elecciones parlamentarias, el partido gobernante, AKP, obtuvo el 43 % de los votos, mientras que sus aliados del MHP obtuvieron el 11 %. Desde estos comicios, las incertidumbres respecto a la situación política han disminuido, no obstante, no se descarta la posibilidad de adelantar las elecciones locales, previstas inicialmente para marzo de 2019.

En este contexto, los inversores extranjeros estarán particularmente atentos a la capacidad del nuevo gobierno de mantener la estabilidad económica y financiera del país. Una fuerte depreciación de la lira provocada por una evolución negativa de la confianza de los inversores perjudicaría en gran medida al sector corporativo y extendería las condiciones de pago, dada su dependencia de las importaciones y de los capitales extranjeros. Esta situación pondría en peligro la estabilidad financiera y la sostenibilidad del crecimiento.

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FORTALEZAS

  • Vitalidad demográfica
  • Población numerosa y aumento de los ingresos de la clase media
  • Ubicación geográfica estratégica
  • Tejido industrial bien desarrollado
  • Gran potencial para la creación de empleo

DEBILIDADES

  • Inestabilidad doméstica y geopolítica
  • Elevada dependencia de la deuda externa
  • Fuerte dependencia de las exportaciones

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