Análisis de Riesgo País: Venezuela

venezuela2Una persistente crisis de gran magnitud

En crisis desde 2014, la economía debería continuar en una profunda recesión en 2018, sometida a la hiperinflación y a la caída de la producción petrolera y de gas. A pesar de la reciente subida del precio del petróleo, es probable que los ingresos de los hidrocarburos continúen cayendo debido al colapso de la producción (-13% entre octubre de 2016 y octubre de 2017) originado por la falta de inversión. Dado que el petróleo representa el 90% de las exportaciones, el 50% de los ingresos fiscales y casi la totalidad de las entradas de divisas, es probable que esta caída agudice los desequilibrios macroeconómicos.

Se prevé que la economía no-petrolera sufrirá una nueva contracción, limitada por inversiones insuficientes tras años de abandono en beneficio del sector petrolero. Las dificultades para conseguir productos intermedios y bienes de equipo socava la actividad industrial, ya que el sector privado depende del estado para acceder a las divisas extranjeras, que son cada vez más escasas. Esta caída de la capacidad productiva se sitúa en un entorno de hiperinflación. La monetización del déficit público debido a la caída de los ingresos del petróleo ha disparado la inflación, reforzada por la caída del bolívar y la escalada de los precios de los artículos importados. En este contexto, el poder adquisitivo de las familias se ve intensamente deteriorado, y las remesas de la cada vez más amplia población de expatriados son, con frecuencia, la principal fuente de ingresos de los hogares. La escasez de bienes de primera necesidad se torna cada vez más severa, debido a la política estatal de reducción de las importaciones. La inversión continuará disminuyendo en este entorno empresarial más que deficiente (expropiaciones arbitrarias, controles e inspecciones intrusivos por parte del Estado, etc.) y en un contexto de inseguridad política cada vez más profundo.

Fragilidad fiscal y externa

La caída de los ingresos petroleros, asociada con la disminución de los ingresos no-petroleros en términos reales, ha resultado en una escalada del déficit público. De hecho, el gobierno no ha disminuido el gasto social en la misma proporción. El déficit está financiado, en mayor medida, por la monetización, así como por los préstamos chinos y rusos, sujetos a las condiciones de “préstamo contra petróleo”. Venezuela ha estado acumulando intereses sobre los principales pagos de sus deudas soberana y cuasi-soberana (PDVSA) con acreedores privados desde el 2 de noviembre de 2017, y sobre los pagos al Banco Interamericano de Desarrollo desde el 14 de diciembre de 2017. Por lo tanto, el país se encuentra ante la necesidad de reestructurar su deuda con el fin de recuperar el acceso a la financiación internacional. Rusia ha acordado una reestructuración por valor de 3.150 millones de dólares correspondientes a los pagos debidos durante los próximos seis años. No obstante, las infructuosas negociaciones con los acreedores no facilitan una reestructuración de mayor alcance y, mientras tanto, los intereses siguen acumulándose. Las sanciones de Estados Unidos contra algunos oficiales venezolanos, como el jefe de las negociaciones Tareck El Aissami, acusado de narcotráfico, impiden la participación de los acreedores americanos en las negociaciones, imposibilitando así la refinanciación.

En lo que respecta a su cuenta corriente, el saldo comercial debería encontrarse en superávit. Esto es consecuencia de la contracción de las importaciones (de 33.300 a 15.500 millones de dólares entre 2015 y 2017) y a la caída de las exportaciones petroleras, gracias al incremento del precio del petróleo. Este superávit compensaría el déficit de los servicios, ligado al colapso del turismo, al coste de los servicios de ingeniería petrolera, y al pago de los intereses de la deuda. No obstante, el pequeño excedente corriente y las extremadamente débiles IED no son suficientes para cubrir la totalidad de los pagos de la deuda. Con todo, podrán contribuir a atenuar el deterioro de las reservas de divisas (9.900 millones de dólares a noviembre de 2017, incluyendo el oro), pero no podrán impedir la continua depreciación del bolívar, a la que contribuye la fuga de capitales.

Con el fin de reducir la brecha entre el tipo oficial y del de mercado negro, en febrero de 2018 el Gobierno devaluó el bolívar un 99,6% mediante un nuevo sistema de licitación, el Dicom. Al mismo tiempo, se están dedicando importantes esfuerzos a la lucha contra el mercado negro. Esto ha significado la intervención de uno de los principales bancos venezolanos con el fin de controlar las operaciones sobre las cuentas corrientes atribuidas al mercado negro, así como la autorización de cambiar oficialmente las remesas de los expatriados a una tipo inferior al oficial (pero todavía superior al del mercado negro), con el fin de incorporar una parte de éstas en las reservas oficiales de divisas. No obstante, estas medidas no han restablecido la confianza en el sistema monetario y el tipo de cambio no-oficial continúa aumentando (en torno a 3,5 millones de VEB por 1 USD a mediados de julio de 2018).

Una tensa situación política

2017 fue un año marcado por las crecientes tensiones políticas, alimentadas por la carencia de recursos del Gobierno para salir de la crisis. La elección de una asamblea constituyente en agosto de 2017 fue precedida por tres meses de enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los defensores de la oposición, que concluyó con más de un centenar de muertos. Esta nueva asamblea, favorable a Nicolás Maduro (Partido Socialista Unido de Venezuela), boicoteado por la oposición, intentó imponerse en un Congreso dominado por la coalición opositora (Mesa Unitaria Democratica «MUD»), anunciando la disolución de ésta última en agosto de 2017. Finalmente, la consecuente ola de indignación internacional y las protestas en el interior del país obligaron al Gobierno a dar marcha atrás en su anuncio, aunque sin apaciguar las tensiones. Las elecciones de los gobernadores regionales de octubre de 2017, que ganaron mayoritariamente el partido gobernante, reforzaron la posición del presidente Maduro, marcando su división de la oposición. De hecho, la decisión de cuatro gobernadores, miembros del MUD, de presentar su juramento ante la Asamblea constituyente, generó un gran debate en el seno de la coalición, ya que es considerada ilegítima por una gran parte de sus miembros. La victoria del PSUV en las elecciones municipales de diciembre de 2017, boicoteadas por la oposición, contribuyó a exacerbar las tensiones. El Gobierno respondía a las críticas de la oposición en noviembre de 2017 acelerando la lucha contra la corrupción, comenzando con el arresto a ciertos altos ejecutivos de la industria petrolera.

A pesar de una tasa de participación muy baja (46%), la división de la oposición permitió a Maduro ganar las elecciones presidenciales de mayo de 2018, intensamente criticadas por los Conservadores internacionales debido a la falta de transparencia en el proceso.

En el plano internacional, el Gobierno intenta acercarse cada vez más a Rusia y China, con el fin de obtener su financiación, mientras que la Unión Europea y Estados Unidos, así como la mayoría de los países latinoamericanos, están imponiendo sanciones contra el país, aunque sin llegar al extremo de suspender completamente la compra de petróleo.

venezuela

FORTALEZAS

  • Reservas de petróleo significativas en la cuenca del río Orinoco y potenciales yacimientos de gas offshore
  • Proximidad geográfica a Estados Unidos, el principal mercado del petróleo venezolano
  • Activos (incluso en Estados Unidos) de la petrolera estatal PDVSA
  • Población activa en crecimiento

 

DEBILIDADES

  • En suspensión de pagos de su deuda soberana y cuasi-soberana
  • Economía altamente dependiente del sector del petróleo, el gas y de los préstamos procedentes de China y Rusia
  • Hiperinflación
  • Escasez de moneda y bienes (alimentos básicos, medicamentos)
  • Gestión informal y poco transparente de los ingresos derivados del gas y el petróleo
  • Retrasos en los pagos corporativos
  • Grave inestabilidad política
  • Criminalidad (homicidios), corrupción, tráfico de todo tipo, mercado negro

Consulta en www.coface.es/Estudios-Economicos información actualizada sobre 160 países.

 

Comments are closed.