Evaluación sobre Riesgo País: Egipto

Egipto

Una transición política incierta

Tras la dimisión del presidente Mubarak en febrero de 2011 debido a la presión popular, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas gobernará el país hasta que se hayan celebrado  las elecciones legislativas y presidenciales en junio de 2012. Se espera que este proceso tenga como resultado una revisión de la Constitución y un gobierno civil. Las elecciones legislativas se han caracterizado por una fuerte pugna entre los Islamistas, los Hermanos Musulmanes y los Salafistas, grupos rivales cuyos imprecisos programas económicos no invalidan el liberalismo. El resultado de este período de transición es incierto, y es poco probable que la situación política y económica se estabilice antes de las elecciones presidenciales programadas para junio de 2012.

Descenso del PIB y del crecimiento

La economía escapó a la recesión en el año fiscal 2010-2011, teniendo en cuenta el crecimiento anterior a los incidentes. La actividad en el sector turístico, clave para el país (16% del PIB), se redujo drásticamente. Otros sectores se vieron perjudicados por la inestabilidad, exceptuando el petróleo y el gas natural, así como el tráfico del Canal de Suez, que no fueron muy afectados.

La industria permanece afectada por la inestabilidad social, la temporada alta de turismo de invierno ha comenzado catastróficamente y el tráfico del Canal sufrirá las consecuencias del deterioro del entorno económico mundial. Por el contrario , los sectores de las telecomunicaciones, los fertilizantes y la construcción están teniendo un buen desarrollo en su actividad. En conjunto, se prevé que el crecimiento del PIB descienda  aún más en 2012. En este entorno incierto  se mantendrá la fuerte presión sobre los precios, que hará que continúen siendo elevados.

Deterioro de las finanzas públicas

Los sucesos darán lugar a un déficit fiscal superior al previsto debido al descenso del crecimiento y, por lo tanto de las ganancias, y al aumento del gasto. Los ingresos precedentes de los impuestos al consumo y derechos de aduana caerán bruscamente. Al mismo tiempo, los aumentos en los salarios del sector público, así como los pagos y subsidios a la seguridad social (27,5% del gasto total y 8,5% del PIB), supondrán un aumento del gasto.

Tradicionalmente, el déficit presupuestario es financiado principalmente por el mercado interno, pero esto ha pasado a ser  más difícil y costoso. Además de recurrir a los préstamos de Arabia Saudita y Qatar, se prevé que las autoridades egipcias acudan al FMI, a pesar de que a finales de junio de 2011 renunciaran a la ayuda prestada por el G8, alegando oposición popular y reticencia a aumentar su gran deuda pública.

Presión sobre las cuentas externas y la libra

Se espera un moderado aumento de las exportaciones de mercancías, gracias principalmente a los fuertes precios de los hidrocarburos, pero es probable que los ingresos del Canal de Suez y las transferencias de los trabajadores expatriados se vean afectados. Además, la fuerte caída de los ingresos del turismo contribuirá a ampliar el déficit por cuenta corriente, que debería ser parcialmente cubierto con la ayuda financiera de los países del Golfo o los préstamos de los EE.UU.. 

El flujo de inversiones extranjeras directas se ha visto perjudicado por los acontecimientos, con la excepción de aquellos relacionados con el sector de los hidrocarburos.También, se han registrado fugas de capitales y casos de no residentes que han repatriado fondos mediante la venta de Letras del Tesoro. Sin embargo se espera que el porcentaje del PIB que representa la deuda externa se mantenga en un nivel moderado (16%).

En el contexto actual, el mantenimiento de la paridad  informal de la libra frente al dólar será un gran desafío, aunque es probable que el riesgo de una fuerte depreciación sea contenido por las intervenciones del Banco Central, que ha acumulado reservas de divisas. Reservas que, sin embargo, disminuirán a causa de las inversiones necesarias para sostener la moneda.

Sector bancario debilitado

El sector bancario, dominado por bancos estatales, aunque goza de bastante liquidez, se encuentra pobremente capitalizado, ineficiente, debilitado por una alta proporción de préstamos morosos (15%) y no muy rentable. Por otra parte, los bancos, obligados a participar en la financiación del déficit fiscal, estarán sobreexpuestos al riesgo soberano egipcio. Por último, el Banco Central ha tomado medidas para evitar situaciones de pánico en el sistema bancario, estableciendo un límite para la retirada de depósitos en moneda local y divisas.

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